La lluvia cae sobre el piso
mojando de rojo lo blanco
manchando la belleza con el jolgorio,
regocigo inconsciente
de masas envalentonadas.

A veces corro en silencio
en mi mente, corro huyendo
con la muerte pregonada
en un papel de periódico.

Nací así de pelo negro
de ojos chicos y de astas hastiadas
y moriré de rojo fiesta
con placer de otros y duelo mío.

Ahora tomo la curva
tratando de no resbalar
mientras otros ya han caído
más bajo de lo que  pueden imaginar.

No  me duele morir
pues para eso nací
me duelen las risas,
la embriaguez ante la muerte
que no es la propia,
me duele el respeto ausente,
el deterioro del ser.

Ya llego, ha sido corto,
el alboroto, la algarabía
todo anuncia un final feliz
que gran mentira un final así.

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