El revuelo que ha habido en Ourense con Antonio Fernández Blanco, llama la atención ya que el obispado le obligó a renunciar a su acta de concejal del PSOE, que ganó en el municipio de A Gudiña, mientras no ha pasado nada con párrocos  del PP que sí han podido ser ediles. Por lo visto le tenían bastante a raya a este llamado ”cura rojo”. En el diario El País  podemos ver algunas de las peculiares características de este cura que nos pueden hacer entender mejor el porque: Anima a los fieles a “aprender y a que nadie piense por ellos”. En sus homilías, ataca a los poderosos. El año pasado reprobó desde el púlpito el “excesivo gasto” de la visita del Papa a Galicia. Los vecinos escuchan en misa la Salve Rociera de Rocío Jurado, Un millón de amigos, de Roberto Carlos, y canciones de Perales. Y les ha cambiado el tradicional ministerio de la confesión por uno colectivo: “Todos nos arrepentimos, pedimos perdón y cada uno se pone su penitencia”. La de Fernández es constante: “Lo machacan porque es el cura de los pobres, pero el señor obispo nunca vino aquí” y claro esta ha sido la gota que ha colmado el vaso.

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