Mirando al fondo del abismo supe que te encontraría, una suave neblina me llevaría hasta vos.

Inciertos caminos hube de tomar. En escarpados senderos, titanes petrificados me miraban de reojo, intuyendo mis intenciones, saboreando lo cercano de mi extinción en tan peligrosos trechos.Mas no les daría la satisfacción, podrían esperar una eternidad y yo no les complacería. Me provocaran, hasta llevar la cordura que me queda al borde, y con un suave soplido transportarla al más etéreo de los mundos.
Diez segundos y continuo, me levanto por enésima vez y demuestro mi libre albedrio. No me controlas, no eres mi creador, ni mi redentor. La decisión fue mía, enfrentaré la fuerza de reacción opuesta a mi acción, con el mentón firme y la mirada magnánima.
Ya puedo captar tus vibraciones, la información que irradia tu ser me conmueve el espíritu. Sacra aura culpable de mi bendición.
Me acerco mas y mas, sus miradas cual bayonetas que intentan arrojarme a la oquedad sin fin. Manteniendo el equilibrio, dando el último paso. ¡Lo logro! Te abrazo, me rodeas, nos complementamos en el vacio eterno. Tersa y suave como ninguna. Eres mi perdición.

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