La primera ficha cayó, despertando el yugo opresor de la acción en cadena, dejando así al hermoso dominó de platino y titanio desbaratarse por completo.
Un dominó compuesto por constelaciones, hermosas y palpitantes constelaciones, repletas de vida, inteligencia, de no-mentes.
Por primera vez, un haz de luz atravesó un agujero negro.
Este haz magnánimo, contemplaba a su pasar andrones desintegrándose de envidia, no daban crédito a tal osadía y otorgaban así, más confianza y poder al atrevido haz de luz.

Libertad gritaba el haz, mientras a toda velocidad incendiaba la curvación espacio-temporal, aquella zona mística empezaba a divisarse por todos los rincones del cosmos.
Soles, planetas, incluso asteroides, empezaron a observar. Incrédulos, un escalofrío les recorría los meridianos.

Cuanto más recorría el haz de luz, con más fuerza el agujero negro lo succionaba hacia sus entrañas, en un fútil intento de extinguirlo.
De otra manera no podía ser, la rebelión se sucedió en cuestión de microsegundos, lo impensable, había sucedido.
Supernovas inundaron el multiverso, se desbordaron todos los campos magnéticos, los quarks pensaron que era el fin. Y lo fue…

Fue el fin de eones de tirania rex, donde la oscuridad no dio tregua y quiso reinar de una manera absolutista, haciendo caso omiso al equilibrio pactado.
Aquel agujero negro fue borrado, transformado en polvo estelar. Gracias a la bravura de un haz de luz que no creyó, que simplemente se atrevió a actuar por su cuenta, y a dejar de existir para ser.

Con la caída de este titán oscuro, empezó la revolución, todos acabaron de rodillas y guillotinados.
El equilibrio se restableció, la fusión fue completada. Aliviando el mal estomacal de las razas.
Cada no-mente supo hacerse cargo de sí misma. Dejaron de tercerizar sus culpas, y fueron UNO completo.

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