Desde los campos Elyseos me llegan rumores, susurros en sueños.

Hace falta amor me dicen, una buena porción de devoción.

Seguimos caminando torcido, viviendo obtusamente estas vidas prestadas.
La batalla final se avecina, los designios divinos no son tan borrosos como antes.


El entrenamiento está a punto de finalizar y con toda la fuerza de nuestros palpitantes corazones deberemos dar un paso al frente, unirnos al ejército del amor, poner en práctica todas las enseñanzas recibidas.
Mas allá de toda constelación conocida, por encima de todos los astros rey, y más fuerte que el océano llegara con toda su furia, el malvado temblara e intentara esconderse, no hallara lugar donde enterrar su maquiavélica cabecita.
Salvador y Redentor. Uroboros de todo ser. Mírate ante él y veras la verdad, tu verdad, la que nadie conoce y que está dentro del cofre sagrado que quisiste hundir en el mar del olvido.
Querrás pasar al otro plano de paz eterna, pero solo los puros lo lograran. Los que con una vida de esfuerzos se lo ganaron, el que intente hacerlo a la fuerza, así pensando que salvaguardara su carne, solo conocerá la desintegración y la extinción por siempre jamas.
El amor, la amistad y la justicia nos sacaran de este horizonte de sucesos.
¿Podremos lograrlo? El reloj de arena está a punto de botar su último grano…

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