Claro como el agua

A medida que uno va viviendo ocurren infinidad de cambios, cada circun

stancia nos afecta y como resultado nuestro pensamiento evoluciona, no es una evolución cuantitativa, ni siquiera cualitativa, es simplemente un cambio, una transformación sin entrar en juicios, es pasar por diferentes estados de la materia.

Es tan obvio cuando se ve  el agua  de un lago,  mar u océano evaporarse y  convertirse en una nube en el cielo, sería

estúpido pensar que el estado gaseoso fuera más evolucionado que el líquido o éste a su vez más que el sólido, como mucho podría ser más útil en determinadas circunstancias, pero siempre serían las circunstancias las que dieran el valor y no dejaría de ser un hecho aleatorio y por tanto carente de significación.

Así, cuando pienso en la humanidad, no veo en su comportamiento mayor complejidad que la del agua, personas que cambian de estado, infinitos estados quizás, pero siempre los mismos, bien conocidos, lugares en que domina la paz, eras en las que domina la guerra, estados de alegría, tristeza, risas, llantos, y todo ello formando la vida.

Hoy somos parte de la tierra y mañana quizás formemos parte de una estrella.

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