¡Todos somos la rubia!

¿Te has levantado esta mañana con los pelos alborotados, tu habitación hecha un desmadre y encima tu vecino le sube a su radio a todo lo que da, el cual toca canciones en una especie de aleatorio musical entre épocas y estilos diferentes que terminan reproduciendo la misma cantaleta una y otra y otra vez…?

¿Y al prender la televisión te bombardea con toda clase de programas, en diferentes formatos, colores y sonidos?

Y te preguntas: ¿Acaso han perdido la razón? ¿Acaso están intentando de reproducir una realidad que no existe sino en el imaginario colectivo?

Pues precisamente esto es a lo que le llamo experiencia posmoderna, donde todo se convierte en una mescolanza de todo contra todo. Podría parecer mi comparación una suerte de confusión conceptual, pero vamos… ¿En la actualidad que cosa nos resulta… Actual? ¡Sin caer en repetición, pastiche, sátira corrosiva, y cuanta cosa que repita ciclos una y otra vez!

Leí por ahí que el buen arte es el que reproduce los sucesos de su tiempo, es decir que toma una de entre sus tantas ya forzadas facetas en un intento de sobrevivir a una muerte latente. Como un antropólogo social que documenta los sucesos de su tiempo y espacio. Pero bueno, sin duda el arte ha dejado ya al objeto como el principal protagonista, le ha cedido su papel a la producción de ideas, y es la idea quien importa, el soporte es mera formalidad para presentar la idea (Y por supuesto, dinero).

Pareciera que entre más elementos el arte obtenga al correr de los años (Y épocas), más limitado termina. ¿No se supone que el arte que queda estático es el que se vuelve rígido y poco después se ve desplazado por otro movimiento que ha de marcar otra época?

Pareciera que entre más es su intento de liberarse de “yugos opresores” más atraviesa (Al igual que el sistema del que somos parte, es decir, el capitalismo) Una crisis, no queda claro de que crisis se trata puesto que nada es definitivo ni permanece estático.

Entonces tomando en cuenta que todo este vómito de palabras es producto de mi condición posmoderna…

Porque aclaro: Estoy hasta la madre de toda esta basura que nos avientan todos los días, afirmando que somos libres porque tenemos poder de adquisición, porque podemos votar, embriagarnos y follar con cuanta idea o cuerpo se nos atraviese.

(Eso sí, hay toda una gama de codificaciones donde el sistema se asegura de que no tengamos acceso a la información que en verdad importa).

¿Cómo? ¡Por medio de la CULTURA! (Que ya no es pura sino híbrida y manipulada). Comienzo a pensar que ésto es de lo que se trata la posmodernidad, de un GRAN ENGAÑO tanto hacia nosotros mismos como de todos contra todos.

Y pudiera parecer que esta crisis es de la que nos habla todo el mundo, he oído toda clase de historias fantasiosas de que esta crisis que pasamos es por culpa del libertinaje, de la desobediencia y desinterés de los jóvenes, que de la delincuencia, que de los políticos, que de la guerra, y la lista sigue y sigue… Pero vamos… ¿Es que de qué vamos todos?…

Es más fácil aventarnos la piedrita incómoda entre todos, prender nuestros iphones, la tele directo a televisa, tv azteca o cuanta televisora propagandista de la realidad colectiva, en fin, la razón por la que traigo todos estos temas a colación es precisamente porque todas son como focos rojos que nos indican de que algo anda mal.

Si, ya sé que por todos lados nos dicen lo mismo, pero vamos…

¿Acaso el sentido común se ha subjetivado a tal grado que ya no nos dice que necesitamos repensar, de-construir, analizar y re-analizar cuantas veces sea necesario? Primero que nada nuestra situación, no la del otro antes, para que el proyecto inconcluso de la modernidad (En su sentido más coloquial y no pretencioso) llegue a concluirse en esta posmodernidad que mejor dicho, pareciera que trae consigo la confusión y todos los defectos de los que la modernidad no pudo desarticular con su gran proyecto que quedó en eso: Un proyecto irrealizable.

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