Ayer, tal y como se veía venir la Ley Sinde ha sido revivida en el Senado después de que fuera rechazada en diciembre por este, cosa que generó mucha alegría en todos los que estamos en contra de dicha ley , ya que la gran reacción que hubo y que hay en Internet tuvo bastante que ver, y claro, parecía que por una vez, aquello de conducir el barco era cosa de todos, pero el sueño se acabó. Ya se han encargado de demostrarnos que eso no es así, solo han hecho falta unos pequeños cambios imperceptibles en la propuesta anterior, que en teoría la dotan de un mayor control judicial a la hora de tomar la decisión de cerrar las páginas webs que comparten archivos  y está vez de mano de PP y CIU.

Por supuesto, este no es motivo para echarse atrás ni con este ni con ningún problema, porque está visto y comprobado que cuando se quiere, se puede y es que a los únicos que les interesa y les conviene que nos resignemos es a aquellos que nos quieren imponer. Y el tema de la cultura es un tema importante, vivimos una época dorada en la que acceder a cualquier forma de cultura es facilisimo (aunque el tema de los operadores también necesita de revisión) leer libros, escuchar música,ver películas, museos… ahora el consumidor y creador (no se debe desvincular) elige y no está sometido a la industria y el artista depende menos de esta para expandirse, pero resulta que todos esos nuevos carretilleros o serenos, que son las discográficas o editoriales, ven como un negocio que antes les iba tan bien, ahora les va tan mal y en vez de renovarse y adaptarse se aferran a una formula que ya no vale.

Ya se han encargado de intentar hacernos creer que compartir es robar y que somos piratas, pero todas esas personas que ”robamos’ invertimos un dinero en reproductores mp3, móviles, ebooks, ordenadores, lineas de internet, etc. Además somos los compradores de discos, libros y películas originales. A la vista está que cuando hay una buena iniciativa como la de el escritor Juan Gómez Jurado o conciertos o grandes ideas como wikileaks o wikipedia no hay problema en soltar dinero, pero 20, 00 euros por un disco del que solo escuché un tema en la radio y que no se si me va a gustar NO.


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