There is a hell...

Que Bring me the horizon tienen su propio hueco en la industria actual es una realidad, su presente éxito bien pueden pensar muchos pudo haber sido propiciado por encontrarse en el momento indicado, con la estética apropiada y utilizando las mismas formulas que sus compañeros de generación, y bien es cierto que su primer disco Count your blessings (2004) lleno de clichés death y metalcore, nunca me resultó una obra lo suficientemente vigorosa como para resaltar dentro de su género, pero todo eso cambió con Suicide seasons (2008) (lp que no dudaría en introducir en cualquier lista de los mejores discos de este último decenio que ya nos ha abandonado tristemente) y los magníficos registros guturales a los que su frontman O.Sykes decidió dar rienda suelta, junto a una gran colección de riffs y Breakdowns llenos de groove fueron los culpables. Aclarar que con esto no quiero decir que BMTH ya no compartan similitudes con su contexto estilístico, ya que lo hacen, pero hay formas y formas de enfocar  la misma cosa y ellos simplemente lo hacen de forma diferente y mejor. Si la relevancia de este grupo será momentánea o no, lo dirá el tiempo, pero parece que las cosas no van a pintar nada mal para los de Shieffeld y su último disco tiene bastante que aportar a esta disyuntiva.
Aun no teniendo muy claro si su relativamente nuevo guitarrista Jonah Weinhoffen ha ejercido mucha influencia en cuanto a la composición de There Is a Hell, Believe Me I’ve Seen It. There Is a Heaven, Let’s Keep It a Secret (2010) desde luego se vislumbra un avance en cuanto a composición, dando lugar a pasajes mas ricos y complejos. El disco comienza de forma frenética y enérgica con temas como Crucify me de corte punk con acertados coros y toques electrónicos, Anthem siguiendo la misma tónica de su anterior larga duración y con gran nivel, seguido de It never ends, primer single en el que podemos apreciar la buena compenetración de las guitarras, aparte de un gran estribillo,Fuck con la colaboración de la limpia voz de Josh Franceschi me hace ver  lo que me puede gustar una voz tan simplona si tiene una canción tan buena como esta detrás. Don’t go con la ayuda de la cantante Lights nos hace descansar mostrándonos una balada un poco traumática y de calidad pasable, pero está bien si es la forma de celebrar la víspera  del mejor tema del disco: Home sweet hole que pose un riff devastador que junto con el pegadizo estribillo, hacen de este tema de los mas especiales de su carrera. No decrece en absoluto la cosa con Aligator Blood y Visions (gran estribillo) seguidas de Blacklist con un tempo lento y crudo, todas ellas con una gran proyección para el directo. Memorial, Blessed with a curse y the Fox and the Wolf a primeras son la parte oscura del disco, y no son temas malos pero comparados con el nivel monumental del resto del disco se quedan atrás.
Altamente recomendado
8’7/10

Escúchalo en Spotify

Temas destacados: It never ends, Anthem, Home sweet hole.

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